A020 Apoyar la Década de Acción para Lograr los Objetivos de Desarrollo Sustentable

La Convención General y el Consejo Ejecutivo afirmaron previamente la Agenda 2030 de las Naciones Unidas y los Objetivos de Desarrollo Sustentable (SDG) a través de 2015-A021 Continuar el Compromiso Financiero con los Programas de Desarrollo Internacional (afirmada por el Consejo Ejecutivo en octubre de 2015), 2018-B026 Apoyar los Objetivos de Desarrollo Sustentable de la ONU como base para la política y la acción, y 2018-B027 Fomentar Inclusividad de Género en las Respuestas ante el Cambio Climático. Estas resoluciones establecieron el apoyo de la Iglesia para los objetivos generales de desarrollo sustentable y erradicación de la pobreza y el principio de utilizar el marco de los SDG, así como vincular ese apoyo a compromisos financieros concretos del 0.7 % de los presupuestos operativos. La Agencia Episcopal de Alivio y Desarrollo ha tomado la iniciativa de educar a la Iglesia acerca de los SDG, además de contribuir a los Objetivos a través de sus proyectos.

En septiembre de 2019, el Secretario General de la ONU convocó una Década de Acción para avanzar en la consecución de los SDG y reconocer la necesidad de actuar a nivel mundial, local e individual. La pandemia de COVID-19 ha afectado a los 17 SDG y demostró que lo que empezó como una crisis sanitaria se ha convertido rápidamente en una crisis humana y socioeconómica. Conforme la pandemia continua impidiendo el avance hacia los SDG, también hace más urgente y necesaria su consecución.

En respuesta, la Iglesia necesita ampliar su enfoque más allá de la financiación hacia la educación a nivel parroquial y diocesano para que todas las comunidades de fe episcopales puedan entender los valores e imperativos cristianos que son la raíz de los SDG. Los recursos existentes anglicanos, episcopales y de la ONU, pueden adaptarse para hablar proféticamente en los contextos locales. Del mismo modo, la resolución busca, a través de auditorías propias, revelar los ministerios existentes a nivel local y mundial que promueven el trabajo que Jesús nos ha llamado a hacer, y contribuyen a la consecución de los SDG. Los informes que surjan de dichas auditorías proporcionarían aportes valiosos para los representantes de la Iglesia ante las Naciones Unidas, permitiéndoles trazar su labor con precisión y elevar el trabajo de la Iglesia para lograr los SDG en el contexto de la ONU.